Trabajo e inteligencia emocional

Trabajo e inteligencia emocional

Entre las muchas habilidades que un buen líder debe saber manejar se encuentra la inteligencia emocional. Según Daniel Goleman la inteligencia emocional “es la capacidad para reconocer los sentimientos propios y los de los demás, motivarnos a nosotros mismos, para manejar acertadamente las emociones, tanto en nosotros mismos como en nuestras relaciones humanas”.

De acuerdo con la definición planteada por Goleman contamos con dos vertientes en cuanto a la inteligencia emocional. Por un lado, contaríamos con la intrapersonal, aquella que tiene protagonista a uno mismo y nuestras propias emociones, que estaría compuesta por la autoconciencia emocional, la autorregulación y la automotivación. Del otro, nos encontraríamos con la interpersonal, que supone la habilidad para comprender y manejar de forma eficaz las emociones que viven los demás, dividida en empatía y habilidades sociales.

Dominar la inteligencia emocional se ha convertido en uno de los aspectos más valorados de los líderes del siglo XXI, en sus dos vertientes, tanto la personal como la intrapersonal pues es la conjunción de ambas lo que define al líder. En un estudio publicado por Claudio Fernández-Aráoz en relación con la selección de ejecutivos para la alta dirección, se sugiere que basar la decisión final únicamente en criterios que afectan a la inteligencia académica y experiencia comercial del candidato, ignorando su inteligencia emocional, suele dar como resultado una mala elección con consecuencias desastrosas para cualquier organización. Por su parte, Goleman manifestaba que el cociente intelectual solo aporta el 20 % de los factores de éxito y, esto, en el mejor de los casos. Por tanto, prestar atención a la inteligencia emocional de cada una de las personas que componen una organización, puede ser la clave para alcanzar la excelencia.

El objetivo no es eliminar cualquier emoción, sino aprender a reflexionar y pensar cuál es la mejor opción cuando aparecen las emociones ‘incontrolables’. Más allá de las cualidades innatas que cualquier ser humano posea, la inteligencia emocional se entrena, para lo que existen diferentes técnicas y estrategias. Entre las más básicas se encuentra la comunicación asertiva donde el respeto hacia los demás y la autoconfianza en el mensaje emitido se convierten en prioritarios. Pero también la utilización de un lenguaje corporal correcto, alejado de señales contradictorias que permitan la recepción de la información de una forma global en la que lo que se siente, las emociones, juegan un papel importante.

Realizar una escucha activa donde los propios pensamientos cedan el protagonismo a los demás para conocer sus emociones y, así, mejorar las relaciones interpersonales. Dejar espacio a la reflexión también
forma parte del entrenamiento. Analizar las situaciones desde varias perspectivas, incluso como si se tratara de otra persona, proporciona distintos puntos de vista que facilitan la toma de decisiones correctas. En cuanto al entrenamiento personal, construir un diario emocional puede ser una manera eficaz de aprender a reconocer los propios sentimientos y estados de ánimo, pero también la meditación desarrolla la capacidad de autoconocimiento y control sobre las emociones.

Jesús Matos Larrinaga, psicólogo madrileño director de En Equilibrio Mental, señala que “las emociones están relacionadas con el rendimiento” y que, para encarar una tarea, el nivel de activación deberá ser óptimo, equilibrado en relación con su grado de dificultad. Además, una buena gestión emocional no solo mejora el rendimiento, sino que es un insuperable factor de protección ante el síndrome del trabajador quemado (burnout) al ser más difícil caer en él cuando se sabe reconocer personalmente y es capaz de identificar, entender y modificar sus respuestas emocionales en toda circunstancia.

Liderar no es dirigir, es influir positivamente en el entorno partiendo desde el manejo del propio liderazgo personal. Goleman decía que “se contrata a los directores por su intelecto y su pericia empresarial y se los despide por su falta de inteligencia emocional”.

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