Post Image

Muchas veces la gente nos pregunta, ¿el liderazgo es innato o adquirido? La capacidad de liderar es algo que trasciende al tiempo, al lugar geográfico, sexo, edad y cualquier otro factor que se nos pueda ocurrir. La tecnología avanza, las culturas cambian, pero existen unos principios inmutables comunes en todas las formas de liderazgo.

En HGBS entendemos, que como uno de los mecanismos clave que impulsan el rendimiento en las organizaciones de nuestros clientes, las leyes que rigen el liderazgo, al margen de las capacidades innatas del directivo, deben de ser estudiadas y repasadas de cuando en cuando.

Las Leyes del Liderazgo son constantes y su aplicación es universal, pero lo más importante es que pueden ser aprendidas. Tanto si estás iniciando la senda del liderazgo como si ya eres un líder con experiencia, atender a estas 21 normas te convertirá en un mejor líder, alguien a quien la gente seguirá de forma natural.

Aquí te dejamos 10 de ellas, y esperamos que te ayuden a reflexionar sobre tu gestión:

1. Ley del tope.

El desempeño de toda tu empresa o departamento está limitado por tu nivel de liderazgo si eres el jefe. Grandes talentos y oportunidades pueden perderse sin remedio si el líder no es lo suficientemente fuerte como para aprovecharlas o hacerlos crecer. Tu liderazgo es el tope de tu organización. Ampliar tu capacidad de liderazgo es elevar el potencial de crecimiento de tu empresa y el de tus colaboradores.

2. Ley de la influencia.

El liderazgo no se puede otorgar, surge de la capacidad de influir en los demás y esa es la verdadera prueba a la que se enfrentará un líder: ser capaz de generar un cambio positivo en la organización mediante su influencia en sus seguidores. Si no eres capaz de generar un cambio, no eres un líder, así de sencillo. Por suerte, la persuasión está regida por principios que también pueden ser aprendidos, y como ya han demostrado diferentes investigaciones científicas las personas pueden incrementar su nivel de influencia y persuasión significativamente.

3. Ley del proceso.

La capacidad de liderazgo no es innata ni estática, se aprende y se desarrolla día a día mediante la adquisición y mejora de las habilidades de liderazgo. Es decir que el líder se hace. Hay gente que dispone de cualidades naturales e innatas para dirigir, pero aun así como cualquier otro talento, es necesario entrenar nuevas destrezas que solo pueden obtenerse mediante el aprendizaje.

4. Ley de la navegación.

Cualquiera puede dirigir la nave, pero un líder dirige el rumbo sin perder nunca de vista la meta final, es capaz de visualizar la ruta y anticipar los riesgos que esperan en el camino. El líder gobierna atento a corregir cualquier error y adaptar el rumbo a las necesidades de cada momento. El líder tiene una visión a largo plazo y de conjunto e inspira en el resto la visión de: «hacia donde»

5. Ley de E. F. Hutton o ley del Silencio.

Hutton fue un importante analista del mercado de valores americano, cuando él hablaba se hacía el silencio en la sala para escucharlo. Cuando un verdadero líder habla la gente se detiene a escucharle de manera automática ¿Cómo reacciona la gente cuando hablas? ¿Te escucha antes de actuar o espera a recibir la opinión de otra persona? El nivel de atención que te prestan tus colaboradores es un fuerte indicador de tu nivel de liderazgo.

6. Ley del terreno firme.

El líder debe ser un ejemplo de carácter así como de conocimiento en el área a la que se dedica la organización. Estos dos elementos generan estabilidad, respeto y confianza y esta confianza de tus seguidores en tus capacidades es la base del liderazgo. Independientemente de que seas responsable de un equipo multidisciplinar, debes de ser un ejemplo de excelencia en tu área. El ejemplo es el mayor inductor de resultados.

7. Ley del respeto.

Los individuos siguen a aquellos que son más fuertes y cuyo liderazgo respetan. Una forma de evaluar el respeto generado por un líder es ver cómo reaccionan sus seguidores a los cambios propuestos por el líder y que les afectan directamente. Para ser respetado hay que respetar a los demás y respetarse a uno mismo. Ningún débil bajo el disfraz de tirano o aquel que se arrugue con facilidad podrá ser respetado mucho tiempo. El carácter es lo único que no se puede esconder. Por lo tanto, vigila tus debilidades porque en ellas encontrarás el secreto para derribar tus limitaciones. El respeto lo es todo.

8. Ley de la intuición.

Un líder extraordinario es capaz de aunar su experiencia, los datos de la realidad y su capacidad técnica para interpretar la realidad, analizar las tendencias y adelantarse a los acontecimientos. Lo que diferencia a los líderes es que son capaces de tomar decisiones rápidas basadas en todo su conocimiento e interpretar situaciones que no son evidentes para el resto. En situaciones difíciles confía en tu instinto y revisa los posibles atajos cognitivos que hayas tomado para controlar el grado de riesgo en las decisiones que estás tomando.

9. Ley del magnetismo.

Los buenos líderes siempre atraen a personas valiosas porque atraemos a los que son como nosotros. La buena calidad de tus seguidores no depende de la empresa sino de ti: atraes a quienes son como tú. Mira a tu alrededor, si tienes un equipo «diez» eres un «diez». Cualquier otra nota, ya sabes por donde tienes que empezar a trabajar.

10. Ley de la conexión.

Para liderar debes influir y para influir en la gente debes establecer conexiones emocionales, ya sea a través del humor, la pasión, la seguridad o la esperanza. Debes construir puentes entre tú y las personas que lideras. La gente te podrá dar sus horas, pero nadie que no te aprecie podrá poner en ellas su corazón y su pasión. Conecta con tu equipo e involúcrate con ellos. Su éxito será tu éxito.

Ya conoces parte de las reglas innatas al liderazgo, si observas con detalle el comportamiento de grandes líderes cercanos a ti te podrás ver reflejado en alguno de ellos. Y por supuesto, si tú mismo los sigues podrás avanzar en el camino de convertirte en un líder excepcional.

Te deseamos mucho éxito y que practiques los hábitos para el desarrollo de un liderazgo sano y fuerte.