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¡Felicidades! Eres el jefe, ahora un equipo de gente depende de ti y espera tu dirección ¿Y ahora qué?

Como director eres responsable de tu equipo, debes motivarlos y mantenerlos al 100%, también tendrás que hacer de enlace con la alta dirección. Y por si la gente no fuera ya bastante trabajo también eres responsable de la logística, los pagos, los asuntos legales, los clientes… Si, básicamente todo es responsabilidad tuya.

Hay cursos y libros para aprender a dirigir, algunos muy buenos, pero por encima de todo hay una serie de reglas fundamentales que te convertirán en un director eficaz. Cuando las leas vas a decir “esto es evidente” o “por supuesto”, la pregunta es… ¿Sigues realmente estas reglas?

Dirigir a tu equipo

Uno de los principales errores que se comete es pensar que un director dirige personas, nada más lejos de la realidad, un buen director dirige procesos para obtener resultados. Las personas se dirigen a sí mismas. Si hemos hecho bien nuestro trabajo nuestro equipo no necesitará que lo dirijamos en absoluto y será capaz de llevar a cabo sus cometidos sin nada más que las directrices y objetivos a alcanzar.

Las 34 reglas para dirigir eficazmente (reglas 1-12).

1. Implícales emocionalmente.

La mejor forma de conseguir que un grupo de gente haga un trabajo desastroso es que lo vean “solo como un trabajo”, tu labor es conseguir que tu equipo se sienta inspirado y motivado. Todos tenemos un sentimiento de preocupación e implicación en lo que hacemos, hazles ver que su trabajo es importante para mucha gente.

2. ¿Cómo funciona un equipo?

Es importante entender que un equipo no es un grupo de personas, sino algo con entidad propia que tiene su propia dinámica y forma de interactuar. Debes descubrir qué papel desempeña cada miembro del equipo (el creativo, el coordinador, el especialista) y organizarlos para que tengan un objetivo común. Que pasen de ser “yos” a ser “nosotros”.

3. Plantea objetivos realistas.

Ante objetivos inalcanzables debes conocer los límites de tu equipo y defenderlos delante de tus superiores ofreciendo alternativas realistas ante exigencias que no lo sean. A veces hay que hacer esfuerzos extra o generar mejores ideas, pero es fundamental saber dónde está la fina línea que separa “mi equipo puede encargarse” de “mi equipo está quemado”.

4. Reuniones efectivas…

Hay una serie de normas básicas para asegurarte de que las reuniones no se convierten en una pérdida de tiempo:

  • Haz que empiecen a tiempo, no esperes por nadie.
  • Evita distracciones y discusiones estériles sobre temas ajenos a la agenda.
  • Haz que cada punto de la agenda finalice con un plan de acción claro y conciso.

5. …y divertidas.

Divertida significa que todos tengan posibilidad de participar y aportar sus ideas, que se maneje adecuadamente con pausas para relajar el ambiente cuando sea necesario y que la gente sienta que ha sido un tiempo productivo.

6. Haz a tu equipo mejor que tú.

Ten la confianza necesaria en tu equipo para hacerlos crecer, darles los mejores medios que puedas conseguirles, enseñarles para que puedan sustituirte cuando sea necesario y sentirte recompensado cuando despeguen por su cuenta.

7. Marca límites.

Cuando trabajas con individuos, estos pueden ser tratados de manera excepcional pero ahora manejas un equipo y lo que vale para uno, vale para todos. Marca los límites que creas adecuados y ten una tolerancia cero en esas líneas que has definido.

8. A veces hay que cortar.

Tarde o temprano te enfrentarás a una situación en la que un miembro de tu equipo no tendrá el nivel necesario. No alargues o esquives la situación, es injusto para la propia persona que no encaja. Se amable y firme, esa persona podrá irse y empezar de nuevo en otro sitio y tu equipo te verá como alguien que busca en todo momento el bien de la mayoría.

9. Delega.

Tu trabajo no es ir detrás de tu equipo revisando su trabajo o peor, diciéndoles como deben hacerlo. Dales un objetivo y déjales trabajar, comprueba la primera vez que el resultado es lo que estabas buscando y después confía en que ellos se encarguen de su propio trabajo.

10. Deja que se equivoquen.

Si quieres que tu equipo sea independiente debes dejar que hagan las cosas y asumir que las primeras veces van a equivocarse. Tu labor es animarlos, felicitarlos por el esfuerzo y el progreso y arreglar todos los desperfectos.

 

11. Acepta sus límites.

No importa si tu encargado de contabilidad no es una persona creativa o si tu jefe de marketing no es bueno con los números, solo debes asegurarte de que tienen las cualidades necesarias para desempeñar su labor en el equipo.

12. Elogia a la gente.

La mayoría de los factores que hacen que la gente trabaje a gusto no tienen nada que ver con el dinero. Uno de ellos es recibir reconocimiento por su trabajo. Ten la confianza suficiente en tu equipo para elogiarlos cuando lo han hecho, y lo más difícil, hacerlo antes de que lo hagan.

Como te he dicho al principio del artículo es posible que ya conozcas alguno o incluso todos estos consejos, pero te aseguro que si los aplicas podrás formar un equipo de trabajo unido, eficaz y leal. Una herramienta humana que te permitirá cumplir tus objetivos como director.

Recomendación práctica

Te invito a que te auto evalúes y hagas examen de conciencia en cada uno de estos ámbitos, pide a algunos de tus compañeros o colaboradores más cercanos que te den feedback.

Y no lo dudes y empieza a poner en práctica las reglas para dirigir eficazmente. Verás que pronto notarás diferencia en la relación con los miembros de tu equipo.

Un fuerte abrazo! Te deseo mucho éxito!

Para cualquier duda o consulta en la implantación de procesos de gestión del cambio y mejora del rendimiento de líderes de tu organización llámanos sin compromiso.

Ricardo Hernández

Director General

r.hernandez@hgbs.es

Ricardo Hernández es miembro de Top Ten Management Spain. Un exclusivo club de pensadores que aglutina a los principales expertos de Management y servicios profesionales en España.

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